¿Quién fue Buda Shakyamuni?

Buda Shakyamuni


El budismo es actualmente una de las grandes religiones mundiales, con millones de seguidores en Asia y cada vez más en Occidente. Pero, ¿de dónde surgió esta antigua tradición espiritual? Todo se remonta hace 2.500 años a un hombre llamado Siddhartha Gautama, conocido también como Buda Shakyamuni. Analizaremos sus orígenes y qué representa para sus seguidores.

Siddhartha Gautama, el fundador

Hace unos 2.500 años nació en la región del sur de Nepal un niño llamado Siddhartha Gautama. Era un príncipe de la aristocrática familia Shakya. No obstante, renunció a una vida de lujos para buscar respuestas espirituales. ¿Qué lleva a alguien a abandonarlo todo por encontrar la verdad?

Tras años de intenso aprendizaje y prácticas ascéticas, Siddhartha alcanzó la iluminación. Desde entonces fue conocido como Buda, “el iluminado”. Pasó el resto de su vida difundiendo sus enseñanzas por el norte de India, dando origen al budismo.

El significado de Shakyamuni

Pero, ¿por qué se le conoce también como Buda Shakyamuni? Shakyamuni significa “el sabio del clan Shakya”, en referencia a su familia aristocrática. Se le distingue así de otros budas anteriores o posteriores a él.

Shakyamuni fue el fundador del budismo en nuestra era. Sus enseñanzas sentaron las bases de esta tradición espiritual que perdura más de 2.500 años después. Por ello, para los budistas Shakyamuni no fue un hombre cualquiera, sino el Buda histórico de nuestro tiempo.

Las Cuatro Nobles Verdades

Según cuenta la tradición, tras alcanzar el estado de iluminación, Buda Shakyamuni pronunció su primer sermón en un parque cercano a la ciudad de Benarés, India. ¿Cuál fue ese discurso inaugural que sentó las bases del budismo?

Las llamadas Cuatro Nobles Verdades. En él describió el sufrimiento inherente a la existencia y el camino para trascenderlo a través del Noble Óctuple Sendero. Estas enseñanzas esenciales se preservaron por sus seguidores.

Expansión de las enseñanzas

Tras alcanzar el estado de Buda, Shakyamuni dedicó el resto de su vida a difundir sus enseñanzas por el norte de India, especialmente en torno a la cuenca del río Ganges. Poco a poco fue atrayendo seguidores y conformando una comunidad monástica llamada Sangha.

Estos monjes preservaron sus discursos, que fueron transmitiéndose oralmente de generación en generación, conformando finalmente el corpus de escrituras budistas. La difusión de estas enseñanzas tras la muerte de Buda dio pie al surgimiento y expansión del budismo en Asia.

Un icono perdurable

Buda Shakyamuni falleció a la edad de 80 años. Para entonces ya había cimentado una comunidad de seguidores y un cuerpo de enseñanzas que eran memorizadas y recitadas ritualmente. Esto permitió que el budismo sobreviviera más allá de su fundador.

Con el tiempo Buda Shakyamuni pasó de ser un sabio reverenciado a todo un icono de veneración. Las imágenes y estatuas que lo representan se cuentan por millares en templos de toda Asia. Su figura simboliza el estado de iluminación.

Y es que para el budismo, Shakyamuni no fue un líder religioso al uso, sino el modelo vivo de aquello a lo que todos pueden aspirar: la trascendencia del sufrimiento ilusorio de la existencia. Por eso sigue siendo el centro de devoción.

Un mensaje universal

Aunque han pasado siglos, las enseñanzas de Buda Shakyamuni han resistido notablemente el paso del tiempo sin apenas cambios. ¿A qué se debe su perdurabilidad? Quizás a que plantean soluciones a problemas universales del ser humano.

Todos buscamos ser felices y evitar el sufrimiento. Y su mensaje ofrece un camino, el Noble Óctuple Sendero, hacia la felicidad duradera, libre de apegos y rencores. Por eso sigue motivando a muchos, incluso en la sociedad moderna.

No en vano, en las últimas décadas el budismo ha despertado gran interés en Occidente, incorporando incluso a destacados intelectuales, científicos y figures del mundo del espectáculo entre sus simpatizantes.

Una influencia global

Hoy día hay casi 500 millones de budistas en el mundo, especialmente concentrados en el Sudeste Asiático, China, Japón y Tíbet. Pero la influencia de Buda trasciende a los propios budistas. Conceptos como mindfulness, karma o nirvana son mundialmente conocidos.

Y es que las enseñanzas atribuidas a Shakyamuni han trascendido fronteras religiosas y culturales hasta introducirse en ámbitos seculares como la medicina, la psicología o la educación. Incluso en ambientes no religiosos, sus ideas sobre la compasión, la conciencia plena o el desapego tienen una poderosa resonancia.

Quizás Buda Shakyamuni fue uno de esos escasos individuos cuyas ideas trascienden lo temporal y cultural para convertirse en patrimonio de la humanidad. Ciertamente 2.500 años después su figura no ha perdido un ápice de relevancia.