¿Cómo se forman las olas?

cómo se forman las olas

Las olas han cautivado al ser humano desde los albores de los tiempos. Por su vaivén constante, su fuerza arrasadora, la sensación de ingravidez al deslizarse sobre ellas. Pocos espectáculos hay en la naturaleza tan hipnóticos, como el de las olas rompiendo en la orilla. Pero, ¿cómo se forman exactamente estas gigantescas masas de agua?

Para comprender el proceso de formación de las olas, hay que entender primero de dónde proviene la energía que las crea. Esa fuerza motriz, no es otra que el viento. Cuando éste entra en contacto con la superficie del océano, le transfiere parte de su energía cinética en forma de ondulaciones sobre el agua. Cuanto más tiempo y superficie recorra el viento, mayor será la energía transferida.

Vamos a ver paso a paso, cómo ese impulso inicial del viento acaba materializándose en olas completamente formadas.

La transferencia de energía 

El punto de partida en la formación de toda ola es la fricción del aire en movimiento sobre el agua. Al soplar el viento, roza la superficie marina y le cede energía, provocando unas ligeras protuberancias. 

Si el viento persiste desde la misma dirección, estas pequeñas ondas reciben constantemente nuevo impulso y comienzan a crecer. Cuanto más prolongada y unidireccional sea la acción del viento, más pronunciadas se vuelven las crestas de esas incipientes olas y más hondos sus valles. 

La gravedad también desempeña ahora su papel. Al hacer que las moléculas de agua rueden cuesta abajo desde la cresta hasta el seno de la ola.

Factores que influyen 

La duración e intensidad del viento, determinan en gran medida el tamaño final de las olas. Pero existen otros elementos, que también condicionan su formación: 

  • Fetch. Es la distancia recorrida por el viento sobre la superficie acuática. Un fetch mayor se traduce en olas más grandes. 
  • Profundidad. En aguas poco profundas el oleaje no puede desarrollarse tanto. Se necesita una columna de agua considerable para que se formen olas gigantes.
  • Corrientes oceánicas. Pueden contribuir u oponerse al movimiento iniciado por el viento. Alteran la altura de las olas.

Crecimiento de la ola 

Llegados a este punto, la acción sostenida del viento ha generado olas cada vez más definidas. Con una cresta y un seno claramente diferenciados. La parte superior se desplaza con mayor velocidad que la inferior. Lo que provoca que la ola adquiera verticalidad. 

En ocasiones, la cresta se vuelve inestable por efecto del viento y se desploma, en un proceso llamado "rotura de ola". Ello da lugar a las clásicas "olas rompientes" en forma de espuma blanca.

Comportamiento del oleaje 

Una vez que el viento amaina, las olas siguen propagándose de forma independiente gracias a la inercia del movimiento oscilatorio del agua. Su velocidad y dirección entonces vienen determinadas por factores como: 

  • El ángulo de propagación en relación a la cresta. Las olas se desplazan siempre perpendicularmente a la línea de sus crestas. 
  • Su longitud de onda, relacionada con el período entre olas sucesivas. Cuanto mayor sea este, más rápido avanzan.