¿Cómo calcular con el contador de caracteres Word?

contador de caracteres Word

Una herramienta muy útil para llevar un control del contenido que estamos generando en nuestros documentos, es el contador de caracteres de Word. Nos permite conocer de forma precisa cuántos caracteres, palabras, líneas y párrafos tenemos escritos. 

Puede ser de una gran ayuda, en muchas situaciones. Por ejemplo, si debemos entregar un trabajo que tiene un límite estricto de palabras o de caracteres. Otras veces nos sirve, para tener una referencia de la extensión de lo que hemos redactado. Incluso permite comparar la longitud entre distintas partes del documento.

Aprender a utilizar esta sencilla función, nos ahorrará tiempo y problemas. Veamos cómo calcular con el contador de caracteres en Word.

Consultar el recuento 

Lo primero es saber dónde está esta información en la interfaz de Word. Al abrir o crear cualquier documento, en la parte inferior izquierda encontraremos una serie de datos. Entre ellos dice "X caracteres (sin espacios)" o también "X palabras". Ese es el contador. A medida que escribimos, se actualiza solo, contando todo en tiempo real.

Comparar longitud 

Uso básico 

Podemos aprovechar esta herramienta, para comparar partes del texto entre sí. Por ejemplo, verificar que el resumen no supere las 300 palabras o que la introducción y conclusión tengan una extensión similar. Para eso, se recomienda marcar el fragmento deseado. Luego mirar abajo el recuento. Así sabremos la cantidad exacta de ese párrafo o sección puntual.

Estimar páginas 

Otra utilidad es calcular aproximadamente, cuántas páginas ocupará nuestro contenido al imprimirse. Un truco ideal, es contar la cantidad de caracteres que entran en una hoja. Luego se divide el total de nuestro documento sobre ese valor para proyectar la longitud final. Por supuesto, depende del formato del texto y el tamaño de página. 

Límites y requisitos 

Cumplir normas 

Es muy frecuente tener que entregar, documentos con cierta cantidad obligatoria de palabras o caracteres. Trabajos académicos, artículos para publicar, convocatorias, etc. Mirando siempre el contador podemos asegurarnos de respetar ese límite. Ya sea para extender o acortar el escrito según sea necesario. Esto evita malentendidos respecto a los requerimientos.

Redondear números

A veces esos límites no son exactos sino aproximados. Por ejemplo, se solicita un mínimo de 550 palabras. En esos casos conviene redondear hacia arriba. Si tenemos 542, agregar algunas frases hasta llegar a 560 por ejemplo. Así evitamos riesgos de quedarnos cortos sin necesidad de extender mucho más. Un truco es dejar una conclusión un poco más larga de lo habitual.

Comparar versiones 

Revisión y edición 

Otro uso muy práctico del contador, es comparar entre una versión y otra al editar el contenido. Podemos ver rápidamente cuántas palabras se agregaron o quitaron entre el documento original y el revisado. Esto permite llevar un control de los cambios y tener claridad si nos excedimos en la edición. En textos muy extensos es común perder noción de cuánto se está modificando al corregir. Esta herramienta nos saca de dudas.

Registro de progreso 

También puede ayudar, para medir el progreso en escritos muy largos. Al comenzar, ponemos una meta estimada de palabras totales. Y cada cierto tiempo, consultamos el contador para verificar que vamos avanzando a buen ritmo. Nos permite detectar si nos estancamos en alguna parte, o calculamos mal los tiempos. Incluso se puede llevar un registro diario de la producción, si se necesita.

Ajustar densidad 

Longitud de frases 

Una cosa que influye en la extensión de un texto es la longitud de las frases. Con oraciones cortas se suelen necesitar más para cubrir cierta cantidad de palabras o caracteres. Mientras que frases extensas logran el mismo contenido con menos unidades. Esto se puede ajustar moderadamente para llegar a las metas de longitud cuando sea necesario. Alternando distintos tamaños de oración se puede mantener la fluidez. 

Palabras precisas 

Otro aspecto es la precisión del vocabulario. Una redacción con palabrerío innecesario resultará más extensa aún diciendo lo mismo. En cambio, seleccionando bien los términos se transmite igual con menos espacio.