Jesús y María en el contexto de la fe cristiana

Jesús y María

La fe cristiana gira en torno a la figura de Jesucristo, a quien los cristianos consideran el Hijo de Dios y Salvador de la humanidad. Junto a Él, su madre María también ocupa un lugar central. Especialmente para todos los católicos. A continuación vamos a explorar el papel de ambos en las creencias e historia del cristianismo.

Jesús como el centro de la fe 

Para el cristianismo Jesús no fue simplemente un líder religioso, sino el mismo Dios encarnado. Los evangelios narran su vida, prédica, muerte y resurrección como culmen del plan de Dios, para redimir a la humanidad tras la caída en el pecado. 

Los creyentes cristianos, creen que Jesús es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento. Nació de una virgen y realizó milagros, que confirmaron su autoridad divina. Pero su contribución más importante fue morir en la cruz para luego resucitar. Derrotando de esta forma, al pecado y la muerte. Esta es en sí, la base de la salvación cristiana.

Devoción mariana 

Si bien los protestantes también veneran a María, son los católicos quienes tienen una ferviente devoción por ella. La consideran santísima, por su papel como Madre de Dios. 

Los dogmas católicos sostienen que María fue concebida sin pecado. Permaneció siempre virgen, y tras su muerte fue elevada al cielo en cuerpo y alma. Esto se suma a las múltiples apariciones marianas reconocidas por la Iglesia a lo largo de los siglos. 

Todo esto ha hecho de María una figura central de la piedad popular, devoción e iconografía católicas. Ella es vista como poderosa intercesora y modelo de virtudes para los creyentes.

Jesús como salvador 

Los cristianos consideran indispensable la obra redentora de Jesús. Según la teología tradicional, el pecado había generado una separación entre la humanidad y Dios. Solo el sacrificio de su propio Hijo, podía restaurar esa relación al cargar con los pecados ajenos y morir en la cruz, 

Jesús abrió el camino de la salvación, para todo aquel que crea en él. Su resurrección venció a la muerte, y permitió la vida eterna junto a Dios para sus seguidores. Por eso es venerado como Salvador de la humanidad.

María y los dogmas marianos 

Varios dogmas católicos subrayan la excepcionalidad de María. El de la Inmaculada Concepción declara, que ella fue preservada del pecado original desde su propia concepción, para estar apta como Madre de Dios

Luego, el dogma de la Asunción señala que tras su muerte fue llevada en cuerpo y alma al cielo, anticipando la resurrección final de los creyentes. Esto se relaciona con la perpetua virginidad de María. Esta es otra creencia católica sobre su pureza absoluta. 

Todos estos dogmas marianos, manifiestan la visión de María como la criatura humana más excelsa tras Jesús, digna de veneración y capaz de interceder por los fieles.