¿Qué significa ser pragmático?

qué significa ser pragmático

Ser una persona pragmática, es tener un enfoque práctico y real ante las situaciones que se nos presentan. Se trata de centrarse en lo que funciona y en obtener resultados concretos, no de perderse en teorías o ideales. Un ejemplo claro de todo esto, es cuando debemos enfrentamos a un problema en nuestro trabajo. En vez de quejarnos o buscar culpables analizamos la situación de una forma  objetiva.

El pragmatismo, nos ayuda a ser más eficientes y productivos. Permite priorizar las tareas que tenemos que hacer, y centrarnos en lo que verdaderamente importa. Así dejamos de lado, lo que es innecesario. Imaginemos que tenemos que organizar un evento. Sin embargo, disponemos de muy poco tiempo y presupuesto. 

Una persona pragmática, se centrará en los aspectos esenciales. Por eso buscará alternativas creativas. El objetivo es maximizar esos recursos disponibles. No se obsesionará con detalles menores. Al fin y al acabo, estos no aportan valor real al resultado final. Este tipo de mentalidad práctica, nos ahorra tiempo y energía que podemos invertir en lo que de verdad importa.

Beneficios del enfoque pragmático 

Adoptar una actitud pragmática, tiene numerosas ventajas en nuestra vida personal y profesional. Nos vuelve más adaptables y resilientes, ante los cambios e imprevistos. En lugar de aferrarnos rígidamente a un plan inicial somos capaces de ajustarnos sobre la marcha y encontrar nuevas soluciones. 

Esto es especialmente útil, en entornos dinámicos como el mundo empresarial actual. Las empresas que logran ser pragmáticas y ágiles tienen más posibilidades de sobrevivir y prosperar en mercados competitivos. El pragmatismo también nos ayuda a tomar mejores decisiones. Nos basamos en hechos y evidencias concretas, en lugar de dejarnos llevar por emociones o suposiciones infundadas

Evaluamos los pros y contras de cada opción, y elegimos el curso de acción más beneficioso considerando las circunstancias reales. Esto no significa que seamos fríos o calculadores. Simplemente intentamos ser lo más objetivos posible. Un ejemplo sería al elegir una carrera universitaria. Una persona pragmática no se guiaría solo por sus pasiones. También tendría en cuenta, las salidas laborales y perspectivas de futuro.

Equilibrio entre pragmatismo e idealismo 

Es importante encontrar un equilibrio entre el pragmatismo, y cierto grado de idealismo o visión a largo plazo. Si nos volvemos excesivamente pragmáticos corremos el riesgo de perder de vista, objetivos más amplios o valores fundamentales. 

Un pragmatismo extremo, puede llevarnos a conformarnos con soluciones mediocres o a sacrificar principios éticos, en aras de la eficiencia. Por eso siempre se debe combinar el enfoque práctico, con algo de inspiración y aspiración a mejorar las cosas. 

Un buen ejemplo de este equilibrio lo encontramos en líderes como Nelson Mandela. Mantuvo firmes sus ideales de igualdad y justicia pero fue pragmático en la forma de alcanzarlos. Negoció con sus antiguos opresores y buscó la reconciliación en lugar de la venganza.

Aplicación del pragmatismo en las relaciones 

El enfoque pragmático también puede mejorar nuestras relaciones personales y profesionales. Nos ayuda a comunicarnos de forma más clara y directa evitando malentendidos. En lugar de perdernos en discusiones abstractas o reproche, nos centramos en encontrar soluciones concretas a los problemas. 

Por ejemplo en una relación de pareja, una actitud pragmática nos llevaría a buscar compromisos y acuerdos prácticos en lugar de enzarzarnos en debates interminables sobre quién tiene razón. Asimismo el pragmatismo nos permite ser más empáticos y flexibles en nuestras interacciones sociales. Entendemos que cada persona tiene su propia perspectiva y circunstancias. 

En vez de juzgar o imponer nuestro punto de vista buscamos puntos en común y formas de colaborar efectivamente. Esto es especialmente valioso en entornos multiculturales o equipos diversos.